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La Crónica

El comedor comunitario que resocializa a excombatientes en Barranca

Redacción

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Miraflores fue uno de los barrios más afectados por la violencia que azotó a Barrancabermeja durante casi tres décadas. Primero la guerrilla, luego los «paras» y más tarde las «Bacrim». Cientos de muertos quedaron tendidos en las calles de esta comuna, aunque es esperanzador reconocer que cientos también sobrevivieron. Un grupo de esos «supervivientes» se acomoda casi todos los días sobre un escaño de tabla, detrás de un matorral de guadua, a pocos metros del comedor comunitario «Del lado de la gente», una bodega remodelada que hace esas mismas décadas sirvió de refugio a sicarios y matones y que después funcionó como una especie de «antro», «olla», en donde se expedía droga y posiblemente se planeaban crímenes.

Hoy es un restaurante al que a diario acuden cientos de humildes habitantes de este aún deprimido sector del puerto petrolero a calmar el hambre. Unos, pagando apenas dos mil pesos, otros gratis. Como sea, reciben un buen plato de sopa con hueso, una bandeja con arroz, ensalada, principio y una presa de pollo o carne de res o cerdo, además de la sobremesa, que casi siempre es limonada de panela. Suficiente para calmar tantas hambres represadas en horas, días y hasta semanas.

Los testimonios que el equipo periodístico de «Chivas y Crónicas» escuchó de primera mano, son tan aterradores como alentadores. Aunque son recuerdos llenos de terror y muerte hasta provocar  lágrimas, también llegan cargados de esperanza, de sueños de un futuro, de un presente mejor, por lo menos ya sin guerra. Estos muchachos acomodados en el escaño de madera, dan gracias a Dios por poder almorzar, y no solo por poder hacerlo gratis. Por poder hacerlo en paz.

«Nosotros hicimos parte de la guerra que en este mismo lugar se libraba hace unos veinte años. Cada uno por su lado, ellos en las autodefensa, nosotros en la guerrilla. Ahora estamos juntos, unidos, viviendo en paz y trabajando por este barrio», dice uno de ellos, un muchacho de unos 25 años, alto, desgarbado y de piel curtida.

Otro que parece más joven, lleva los brazos llenos de tatuajes, como un libro escrito en la piel  que en vez de letras tiene impresas imágenes que hablan de la guerra con revólveres, de la muerte con calaveras, del amor con corazones y rostros de Cristo y de la Virgen , y de la paz con una paloma.

«A nosotros nos tocó estar del lado que fuera, porque si no, nos mataban, era casi una obligación tomar partido en uno de los dos bandos», dice, señalando a uno de quien ahora dice que es su mejor amigo, y quien hizo parte de un frente urbano de la guerrilla.

Son casi las dos de la tarde del primer día de septiembre de 2018, una tarde de sol intenso y calor sofocante. Hace brisa. El terreno plano donde fue construido el comedor comunitario «Del otro lado de la gente», circunda la capilla del barrio, en la parte baja de un cerro coronado por la Virgen la Rosa Mística. Es una montaña bajita con sendero peatonal. Abajo pasa un caño y hay sembrados muchos árboles de mango y más guadua. A un lado, un caminito conecta con el barrio, que aún conserva algunas casas de madera, las originales, fabricadas por las familias colonas que se metieron a las malas a solucionar por su propia cuenta lo que el Estado no quiso: la falta de vivienda. Hoy, el barrio es barrio. Se llama Miraflores, a mucho honor.

Del barrio salen estos muchachos  ex combatientes a almorzar todos los días, entre las doce y las dos de la tarde. Unos pagan cuando pueden, otros lo reciben de caridad. Otros se lo ganan trabajando. Por ejemplo, algunos ayudaron en la remodelación de la bodega, en carpintería y albañilería. Otros prestan vigilancia en las noches.

«Esto es como si fuera de nosotros, por eso lo protegemos, porque no queremos volver a la guerra», dice el más adulto del grupo, quien combatió en las filas de las autodefensas.

De alguna forma, es una manera de combatir el desempleo, que en el puerto petrolero hace rato alcanza niveles preocupantes, en medio de un clima de denuncias de corrupción oficial. El alcalde de la ciudad está preso con dos procesos penales encima. Como muchos otros municipios de esta parte del país y de los tres departamentos vecinos, Barrancabermeja arrastra ese lastre, esa peste llamada corrupción oficial.

Gracias a Dios y a Yidis

También encontramos a la anfitriona, una muy recordada mujer cuya figura y obra aun están intactas en la memoria reciente de los colombianos. Por sus errores, claro, pero también por sus aciertos. Una más de las víctimas del conflicto, aunque en este caso se trata de una persona que probó de las mieles de esa misma corrupción que ahora quiere combatir: se trata de YIDIS MEDINA, la ex parlamentaria que terminó condenada por el escándalo de  repartija de dádivas ofrecida por el primer gobierno URIBE. Años después la siguen señalando, aunque son más los que le reconocen la valentía de haberse sacudido de ese enjambre de propuestas indecentes y por haberse atrevido  a denunciar, a tiempo, el delito que ella misma cometió y otros que estuvo a punto de cometer.

No es que haya vuelto a la política, de hecho está inhabilitada para hacerlo. Pero sí es na manera de regresar a lo que más le gusta: la labor social. Por eso montó el comedor comunitario, como una forma de resarcir los daños que según ella le pudo haber causado a la sociedad. Parece mentira verla repartiendo bandejas entre las 45 mesas que montó en el comedor, llevando limonadas, atendiendo a ex sicarios, a abuelos abandonados, a jóvenes pobres, a familias enteras que ven en su iniciativa la mejor manera de disfrutar un sábado juntos, a bajo costo y en ambiente de reconcilación.

«El primer día dimos 120 almuerzos y ahora ya vamos en casi 500 diarios», cuenta YIDIS, con un halo de orgullo y sentimiento del deber cumplido.

 

Explica que todos los días debe preparar cada vez más almuerzos, pues no todos los visitantes tiene los dos mil pesos para pagar. Siempre llegan los que saben que les damos los platos gratis. Hay gente que se conforma con las sobras que dejan los otros, «cuando no nos alcanzan las porciones preparadas para el día».

«Todavía me vigilan»

Hablar con YIDIS MEDINA obliga a preguntarle por el tema que la perseguirá hasta el final de sus días: el ex presidente ÁLVARO URIBE VÉLEZ, el poderoso personaje a quien ella puso en jaque y prácticamente lo llevó a su primera debacle política.

«Lo único que le pido es que me pida perdón algún día por lo que me hizo. Hace poco uno de sus ministros (Diego Palacio) tuvo que rectificar una de las tantas acusaciones falsas que me han hecho durante años. Esta vez dijeron que yo recibí apoyo del paramilitar MACACO para acusar al uribismo y eso es falso. Al señor ministro le tocó retractarse públicamente y pedirme disculpas porque eso es totalmente falso», cuenta la señora MEDINA, mientras comienza a llevar la cuentas del día en un cuaderno de escuela.

De los 450 almuerzos vendidos en el día, debe descontar la inversión en el mercado diario, los servicios y el pago de la nómina, en su mayoría mujeres también víctimas de la guerra y la desigualdad social. Las «ganancias» que deja semejante esfuerzo diario al final no superan los 200 mil pesos por jornada, que sirven para pagarle el arriendo a la Iglesia del sector.

«Es pura caridad», dice.

Pero YIDIS MEDINA podría contar con otro enemigo, aunque ella prefiere no llamarlo como tal. Dice que es un contradictor nada más. Se trata del alcalde del municipio, DARÍO ECHEVERRI, hoy preso por el escándalo de supuestos actos corruptos desplegados para evitar la revocatoria del mandato, una causa en la que la ex parlamentaria tuvo protagonismo.

«Desde le proceso de revocatoria y luego con las investigaciones y decisiones de la Fiscalía, contra mí se ha desplegado una campaña de desprestigio e insultos en redes sociales», se queja.

En efecto, a través de esas redes sociales no paran de insultarla, de burlarse de su figura maciza y «trosa». Le dicen «Ballena», «Cerda», sin contar con palabras de más calibre y vulgares que le disparan desde ese rifle llamado «Face». Pero más allá de los insultos, a los que ya se siente acostumbrada, lo que sí le preocupa es el riesgo al que está expuesta su seguridad personal y la de su familia. No solo por el regreso del uribismo al poder, sino por lo que  está pasando en Barrancabermeja. Asegura que se siente perseguida, sospecha que le toman fotos, que la tienen interceptada.

Mientras está rindiendo esta entrevista, señala que desde hace varios días ha sentido la presencia de personas cerca a su lugar de residencia en actitud de toma de fotografías a ella y a las personas con las que habla o las que recibe en su casa. En el restaurante comunitario, se vio obligada a instalar cámaras de seguridad por miedo a sufrir un ataque disfrazado de robo. Pero también le teme a otras cosas:

«No descarto que otra vez quieran hacerme un falso positivo judicial con falsos testigos, como el que me montaron hace varios años y por el cual casi me condenan injustamente a más de 30 años de prisión», señala.

«Le temo al montaje, pero vivo con la verdad debajo del brazo. Estoy con Dios».

Después de terminar la jornada, afuera la espera el grupo de muchachos ex combatientes que hoy almorzaron gratis y recibieron una pequeña paga por su trabajo. Ellos la abrazan, le dan un beso en la mejilla y le dan de nuevo las gracias. No solo por calmarles el hambre, también por tenerlos en otro ambiente, el de la paz y la tranquilidad. Incluso, la invitan a que pose con ellos en una foto.

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Las Ferias y Fiestas también «alegran» las arcas de los municipios

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Mientras municipios como Mariquita en el Tolima, el alcalde decidió no celebrar sus tradicionales ferias y fiestas de cumpleaños, por supuestos sobrecostos, otros más pequeños no solo se gozaron estas fechas con orquestas y novilladas, sino que aprovecharon las fechas para aumentar el ingreso de dinero a sus arcas, producto de las ventas de licor, cigarrillo, comida, hospedaje y corridas de toros.

Uno de los fenómenos que más ha llamado la atención de los analistas es el de Cota Cundinamarca, donde este año se dieron el lujo de traer a «Los tigres del Norte», la agrupación de música popular más famosa de México y quizás del mundo. Pese a lo costoso que es traer un grupo de talla internacional a un pueblo, el alcalde del municipio CARLOS JULIO MORENO se la jugó, pero la apuesta le salió perfecta, pues según las sumas y restas posteriores a las fiestas,  el comercio registró algo más de 1.500 millones de pesos en tan solo cuatro días de fiestas.

Según los registros de las autoridades, el municipio fue visitado  por cerca de 50 mil turistas, que se sumaron a los habitantes del pueblo en las celebraciones de la fiesta de la Hortaliza, que incluían presentaciones de otros artistas, corridas, cabalgatas y eventos deportivos y culturales

Carlos Julio Moreno, alcalde de Cota Cundinamarca

Para la mayoría de comerciantes, el alcalde CARLOS JULIO MORENO se lució con las fiestas del 2019, las últimas que él presidirá como mandatario, pues la idea de traer a los Tigres del Norte fue un «hit» y un imán que atrajo a los miles de visitantes que llegaron no solo de la capital del país, sino de municipios vecinos y otros cercanos.

En principio, la idea de traer esa agrupación de tantos kilates generó dudas y temores, pero los resultados le dan la razón al alcalde MORENO, pues Cota volvió a ser noticia nacional positiva y muchas personas lo visitaron por primera vez , quedando gratamente impactadas, más allá de las ganancias económicas que se originaron para el comercio.

«Esta vez se vio mucho orden, mucha autoridad y esto generó seguridad, no se vieron las peleas callejeras de otros ocasiones», dijo el dueño de un almacén de ropa, quien estimó que esta vez vendió en cuatro días lo que normalmente no vende en meses.

Mientras tanto, panaderías, restaurantes, supermercados y heladerías registraron un aumento en ventas superior al 50 porciento, comparado con fechas normales. La economía se reactivó y hasta los recicladores salieron ganando,  pues recogieron casi 300 kilos de aluminio y vidrio.

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COTA, por fin con hospital propio después de 40 años

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Anteriormente era muy común ver a los pacientes de Cota tomar taxis o busetas para irse hasta Bogotá a ser atendidos en las clínicas públicas de la capital del país, pues su municipio, pese a ser uno de los más prósperos del departamento, nunca no ha contado con hospital propio.

Ahora, gracias a la gestión del acalde CARLOS JULIO MORENO, esa pesadilla será cosa del pasado, pues su administración acaba de lograr que el municipio cuente con HOSPITAL PROPIO, gracias a un convenio que el burgomaestre firmó con la gobernación de Cundinamarca, por un valor de 10 mil millones de pesos. Algo que sus antecesores no se habían atrevido a hacer, pese a las promesas de campañas políticas.

Según lo explicó a este portal el propio alcalde MORENO, el convenio consiste en que el municipio aporte 5 mil millones, y la gobernación los otros cinco mil, recursos que garantizan la puesta en marcha del proceso licitatorio, es decir la apertura el pliego de condiciones, con lo que se espera que a finales de este año 2019, esa licitación quede adjudicada.

                                                                        Carlos Julio Moreno, alcalde de Cota

«Una vez se abra la licitación, se comenzará con el diseño y de una con la contratación, después de que se firme el contrato, que se levará de la forma más trasparente posible, para lo cual contaremos con la supervisión de todos los organismos de control del Estado, a los que invitaremos de manera formal», explicó el alcalde MORENO.

El hospital, que llevará el nombre SAN JOSÉ, tendrá una capacidad de atención del 70 por ciento en especialidades médicas, y contará con las más modernas instalaciones ya adecuaciones.

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En Cota Cundinamarca: Agua, agua, agua…

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Como en los tiempos del descubrimiento de América, ahora en pleno siglo XXI podría gritarse: «Agua, agua, agua» en Cota Cundinamarca, donde por fin se cuenta con un gran pozo adicional que ampliará la cobertura del servicio a los miles de habitantes del municipio.

Se trata del Pozo de agua de la Vereda «El Abra», que entró en operación con un caudal de 35 litros por segundo, es decir una gran capacidad de almacenaje y operatividad, que dará solución a uno de los grandes problemas que aquejaban al municipio desde hace más de una década: la escasez del precioso líquido.

Pasaron 12 años para que una administración entendiera y diera las primeras soluciones a la que era considerada por los cotenses como una de las más grandes y preocupantes problemáticas del municipio. El acto de entrega oficial y de inauguración del Pozo, contó con la presencia del acalde CARLOS MORENO, la gestora social LUZ ANGÉLICA MORENO, concejales, secretarios del despacho, funcionarios y particulares.

Como hecho más llamativo se destacó la presencia de un grupo de niños, como símbolo de la pureza del agua y lo que el precioso líquido representa para el futuro del municipio, como en efecto también lo son los infantes. La presencia de los menores le dio el tinte tierno al acto.

Durante el evento, el alcalde MORENO agradeció el apoyo de sus funcionarios y en un emotivo discurso recordó que su despacho trabaja por el futuro de la ciudad, sin importar quién esté al frente de la administración en unos años, cuando el pozo opere plenamente. Lo importante es la comunidad.

«Tendremos agua para todos y por muchos años. El agua es el elemento más importante para la vida y por eso hoy le estamos cumpliendo a Cota», señaló el mandatario.

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